El NADH es esencial para la producción de ATP, la molécula energética principal en el cuerpo. Al mejorar la eficiencia de la cadena de transporte de electrones en las mitocondrias, ayuda a aumentar la energía, especialmente en personas con fatiga crónica.
Mejora la función cerebral al aumentar la producción de dopamina, serotonina y norepinefrina, neurotransmisores clave para la memoria, el aprendizaje y el estado de ánimo.
Puede ser útil en el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson y el Alzheimer, ayudando a proteger las neuronas del daño oxidativo.
El NADH tiene un efecto protector contra el estrés oxidativo, neutralizando los radicales libres y disminuyendo el daño celular, lo cual es esencial para prevenir el envejecimiento prematuro y enfermedades relacionadas.
Contribuye al mantenimiento de la salud del corazón al mejorar la producción de energía en las células del músculo cardíaco, ayudando a regular la presión arterial y la circulación.
El NADH ayuda a potenciar la respuesta inmunitaria al estimular la producción de células inmunológicas y la actividad antioxidante, lo que podría mejorar la resistencia a infecciones.
En deportistas, el NADH puede aumentar la resistencia y la capacidad de recuperación tras el ejercicio intenso.
En términos cognitivos, ayuda a combatir la fatiga mental, mejorar la concentración y el enfoque.
Síndrome de fatiga crónica (SFC): Se ha utilizado para aliviar los síntomas de fatiga severa.
Depresión: Al aumentar los niveles de dopamina y serotonina, puede mejorar los síntomas depresivos.
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